Robert Smalls

Imagen de Robert Smalls.

Buceando en las profundidades de Instagram encontré la publicidad de un documental producido por Samuel Jackson. Me detuve especialmente por un motivo: el título. Se llama Enslaved y busca, en seis episodios, seguir los pasos de los barcos que traficaban humanos, que serían vendidos como esclavos, por la ruta atlántica. Desde los lugares de origen en África hacia América.

Póster del documental Enslaved

Fueron 12 millones de seres humanos arrancados de su tierra, su familia, su cultura, arrancados de la vida en definitiva porque lo que vivieron después no puede ser llamado vida. Dos millones murieron en el mar, en naufragios.

El documental va desde el primer barco carguero (a los esclavos los llamaban cargo, como si fueran cosas y no humanos) hasta la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos. A lo largo de esta historia se nombran a varios esclavos que lograron la libertad propia y que ayudaron a liberar a otros en su condición: Harriet Tubman, Frederick Douglass, Olaudah Equiano, entre otros.

Esclavos den Charleston

Pero hubo uno que me llamó la atención por dos motivos: primero porque, a pesar de leer sobre el tema desde hace mucho tiempo, no lo conocía. En segundo lugar por un acto de grandeza que me conmovió.

Robert Smalls nació el 5 de abril de 1839 en Beaufort, Carolina del Sur. Su mamá era esclava y su papá desconocido. Se asume que el padre era uno de sus dueños.

Fue una práctica común que los amos embarazaran a sus esclavas. Especialmente cuando se prohibió el tráfico de esclavos desde África. Como los hijos de esclavos eran esclavos, los hombres de las casas violaban a las mujeres para que tuvieran hijos que, por supuesto, se convertían en esclavos.

Robert Smalls en su juventud.

Cuando cumplió 12 años, sus dueños, la familia McKee, se mudó a Charleston (también Carolina del Sur) y el pequeño Robert empezó a trabajar en el puerto. Como era muy inteligente y aprendía rápido lo mandaron a trabajar en un barco. Y se hizo marinero.

En 1861 se inició la Guerra de Secesión, entre los Estados Confederados del Sur y la Unión. Robert fue asignado para trabajar para el ejército confederado en el buque The Planter, que había sido un barco algodonero ahora transformado en buque de guerra: llevaba municiones, armamentos y provisiones a diferentes fuertes.

En mayo de 1862, cuando los oficiales y la tripulación dormían en Charleston y el buque  estaba anclado en el puerto, subió al barco a una tripulación de ocho hombre y cinco mujeres (entre ellos su mujer e hijos) y zarpó.

Buque The Planter

Como conocía las señales para pasar por los controles (las señales que indicaban que era un barco de la Confederación y no un buque enemigo) pudo navegar sin problemas y eludir cinco puntos de control confederados.

Al llegar cerca de una flota enemiga, enarboló una bandera blanca de rendición. Logró pasar a la Unión las provisiones y municiones que cargaba el barco más información sumamente importante: el libro con códigos, del Capitán, con las claves de señales confederadas y un mapa con la ubicación de torpedos y minas.

Pero lo más importante: logró su libertad, la de su familia y la de la tripulación.

Robert logró ser alistado en el ejército de la Unión y se le dio el mando de Capitán del CCS The Partner que gracias a su hazaña ahora pertenecía a la flota de la Unión.

Diario del 7 de octubre de 1862 en donde se relata la hazaña de Smalls.

Al terminar la guerra aprendió a leer y a escribir (eran muy pocos los esclavos que sabían leer y escribir) y  con sus ahorros (con los que anteriormente había intentado en vano comprar su libertad) compró la casa de sus antiguos amos que había sido confiscada por no pagar impuestos. Y aquí el acto de grandeza que me conmovió cuando vi el documental. Jane Bond MacKee, quien había sido su dueña, sufría de demencia y de mala salud. Un día llegó a su casa (que ahora era de Robert y su familia) creyendo que aún era la suya. Robert Smalls la acobijó, acondicionó el cuarto principal de la casa, y la cuidó hasta el día de su muerte. No se me ocurre un acto de amor más grande.

Más adelante, compró también un edificio de dos pisos que transformó en escuela para chicos afroamericanos.

En 1868 comenzó su carrera política, con el Partido Republicano, como miembro de la Cámara de representantes del Estado de Carolina del Sur y luego, en 1874, como miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

Durante su gestión, impulsó la legislación del primer sistema educativo público, gratuito y obligatorio.

Casa de Robert Smalls en Charleston. Hoy lugar histórico.

En 1886 se retiró de la política y trabajó en la aduana de Beaufort hasta 1911. Murió de malaria en 1915.

En el documental Enslaved, quien cuenta la historia es uno de sus descendientes, Michael Moore. En 2015, Moore dio una charla TED sobre la historia de su tatarabuelo. Aquí lo tienen.

Los otros guetos de la segunda guerra mundial

Hace algunos veranos, cuando aún no existía Netflix y no estaba de moda ver series, pasaba las tardes de calor tirada sobre el piso frío mirando una serie llamada Cold Case. Se trataba de casos policiales no resueltos y archivados y que un grupo de detectives retomaba para resolverlos.

En uno de los capítulos, se dedicaban a investigar el asesinato de un hombre de ascendencia japonesa en un internment durante la Segunda Guerra Mundial. Recordé, vagamente, haber visto una película sobre este tema.

Los internments era internados o guetos, situados en varias locaciones, especialmente California, Washington, Arizona y Oregon (en Estados Unidos), en donde se relocalizaron a los japoneses y descendientes de japoneses (aún si fueran norteamericanos) luego del ataque a Pearl Harbour.

El 19 de febrero de 1942, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt firmó la Orden Ejecutiva 9066Executive Order 9066 – por la cual se dispuso que ciertas zonas militares se consideraran como zonas de exclusión para la internación de personas japonesas o de ascendencia japonesa. Consideraban que todo ciudadano de ascendencia japonesa podía ser un espía.

Pero también cuidaron del patio trasero: América Latina. Un total de 2.200 descendientes de japoneses fueron llevados a estos internados desde México, Perú, Chile, Brasil y Argentina.

Los internments estaban conformados por barracas militares cercadas con alambre de púa. Al llegar, a los internados se les daba una placa con un número para ser identificados. Las condiciones de vida eran paupérrimas y la comida se limitaba a una ración de 48 centavos por día.

Una de las posibilidades para evitar este encierro era alistarse en el ejército. Al igual que ocurrió con los afroamericanos, conformaban regimientos apartados. Descendientes de japoneses formaron parte del Regimiento de Infantería 442, cuyo teatro de operaciones fue Italia, el sur de Francia y Alemania. Resultó ser el regimiento más condecorado en Francia, ganándose 21 medallas de honor.

Mientras unos luchaban por la libertad, del mundo y propia, otros vivían en confinamiento. Fueron varios los campamentos. Manzanar, Tule Lake, Topaz o Jerome. Se dice que el Tule Lake fue el de régimen más severo. Allí reubicaban a sospechosos de espionaje o a los que pedían ser repatriados a Japón (esta era otra opción: volver a Japón).

En total, unas 120.000 personas, japonesas o descendientes de japoneses, fueron encerrados en los internments. Algunos dejaron su testimonio.

Recuerdo que tuve que quedarme en un establo sucio en Santa Anita. Recuerdo haber pensado “¿Soy yo un ser humano? ¿Por qué somos tratados así?” Santa Anita apestaba como el infierno. A veces me daban ganas de mandar al gobierno al infierno. El gobierno nunca va a poder reparar el sufrimiento de estas personas (…) Espero que este país nunca olvide lo que pasó, y voy a hacer lo imposible para asegurarme que las futuras generaciones no lo olviden. Albert Kurihara. Santa Anita Assembly Center. Arizona.

Luego de la entrevista inicial, my nombre se redujo al número 13660. Me dieron varias etiquetas con el número y luego me sacaron de la oficina (…) el equipaje estaba apilado a un costado. Los autobuses Greyhound esperaban en fila. Mine Okubo. Tanforan Assembly Center. San Bruno.

Dorothea Lange, la famosa fotógrafa que retrató la Gran Depresión por encargo del gobierno de Roosevelt, tomó fotografías de la reubicación de japoneses y descendientes. Este material fue incautado y censurado. (Actualmente pueden verse en los Archivos Digitales de la Universidad de California y en el National Archives Catalogue).

En la primavera de 1944, el Departamento de Guerra recomendó el cierre de estos campos, pero, debido a la campaña de reelección de Roosevelt, la medida se postergó y, recién en 1945, se liberó a las personas en confinamiento. Al salir recibieron un boleto de tren y 25 dólares.

En 1988, el presidente Ronald Reagan firmó el Acta de Libertades Civiles, por la cual se pidió una disculpa formal por el accionar del gobierno y se otorgó una reparación a los sobrevivientes.

Mientras escribía este posteo traté de recordar cuál era la película que había visto. Pero claro, ya no hace falta recordar porque existe Google. Les dejo el tráiler la Come see the Paradise. Más allá de ser una historia de amor de Hollywood, pueden ver cómo eran los otros guetos de la Segunda Guerra Mundial.

El día que Manuel Belgrano llegó a Hollywood

El actor Francis X. Bushman en su papel de Manuel Belgrano.

Cuando se nombra a Manuel Belgrano inmediatamente lo asociamos con la creación de la bandera. En los últimos años, a raíz de los casos obscenos de corrupción en la Argentina, comenzó a destacarse una faceta del prócer un poco olvidada: integridad y honestidad intachables a la hora de su compromiso con ideales y, muy especialmente, asociadas al manejo de los fondos públicos.

Manuel Belgrano fue uno de los padres fundadores de la Argentina. Un abogado al servicio de la Revolución de Mayo que devino militar (carrera en la que demostró no sólo coraje y resolución a la hora de tomar decisiones sino también humildad cuando entendía que debía ponerse a la orden de alguien mas experto).

Además, fue un vanguardista con respecto a ciertos temas. Mucho se habló de la importancia que le daba a la educación (especialmente a raíz de la donación de 40.000 pesos para la creación de escuelas, una de las cuales se inauguró 191 años después de haberse donado ese dinero) y, fundamentalmente, al lugar central que él creía debía ocupar la mujer en la educación.

Pero todo esto puede leerse en libros de historia. Lo que quiero contarles es cómo llegó Manuel Belgrano a Hollywood.

Ocurrió en 1928. Gracias a un vasco.

El cineasta Julián de Ajuria

Julián de Ajuria migró hacia Argentina en 1906, con 20 años, cuando abandonó su trabajo de ferretero para buscar un futuro próspero en América. Embelesado con la nueva tecnología de las imágenes en movimiento, se asoció con un inmigrante italiano, Mario Gallo, para distribuir películas extranjeras. Pero la pasión por el cine era fuerte y decidieron avanzar. En 1908 produjeron, y Gallo dirigió, la primera película argentina con argumento: El fusilamiento de Dorrego. Al año siguiente estrenaron La Revolución de Mayo.

Hacia 1912, de Ajuria fundó la Sociedad General Cinematográfica, una empresa con la que se dedicó a distribuir y alquilar películas que llegaban del exterior. Esto le permitió conocer en profundidad las producciones norteamericanas.

Entre viaje y viaje laboral, que emprendía para reunirse con productores cinematográficos, comenzó a soñar con la idea una película argentina que mezclara romance con historia. Y comprendió que el único lugar en dónde podía hacerse (debido al costo de producción) era Hollywood.

La Revolución de Mayo, película producida por Julián de Ajuria y Mario Gallo.

En 1927 partió a Nueva York y, luego de investigar las posibilidades de filmación, viajó a Hollywood para encarar su sueño.

Recorrió estudios con la propuesta y la condición de que lo dejaran asesorar sobre los personajes históricos. Como no consiguió productor para su película, decidió él mismo invertir y desembolsó 640.000 pesos. Con este dinero contrató un estudio, al director Albert Kelly y se convirtió en productor, guionista y asesor histórico en Hollywood. Nada mal.

La película se rodó en el año 1927. El guion giraba alrededor de la figura de Manuel Belgrano y su importancia en la Independencia Argentina. Para esto fue fundamental el vestuario y la escenografía.

Escena de la película Una gloriosa Nación
Escena de la película Una gloriosa Nación,

Se estudió especialmente la arquitectura colonial y se construyó una réplica del Cabildo de Buenos Aires que costó 15.000 dólares.  Para la escena del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, por ejemplo, se confeccionó vestuario identificando a cada uno de los personajes: Saavedra, Castelli, Azcuénaga y, desde ya, Manuel Belgrano. Pablo Ducrós Hicken (pintor e historiador argentino), en un artículo publicado en la revista El Hogar de marzo de 1955, cuenta que al momento de filmar la escena en que Belgrano lleva la bandera a la Virgen de la Merced, los pocos argentinos que participaban de la filmación, enmudecieron de emoción. Y sí, yo también me habría emocionado.

Uno de los actos más difíciles de la filmación, especialmente por el interés de de Ajuria en que todo saliera impecable, fue la recreación y filmación de la Batalla de Salta. El productor instruyó a 300 extras y los equipó con boleadoras y lanzas para representar al ejército criollo y a los españoles.

Escena de la película Una gloriosa Nación

La película relataba no sólo el accionar de Manuel Belgrano, interpretado por el actor norteamericano Francis X. Bushman, sino que sumaba una historia de amor ficcional entre el prócer y Mónica Salazar, la hija de un general español que secretamente trabajaba para la causa independentista. Mónica fue encarnada por la actriz consagrada Jacqueline Logan.

La película se proyectó por primera vez en Argentina en un preestreno en la casa del entonces presidente del país, Marcelo T. de Alvear, en febrero de 1928, con la participación de varias personalidades de la época. (Hoy habríamos tenido un móvil en directo desde la alfombra roja).

Julián de Ajuria con la actriz Jacqueline Logan y el actor Francis X. Bushman

Hubo dos versiones de la película. Una para el público internacional, titulada en inglés Charges of the gauchos. La segunda, para América del Sur, con el título Una nueva y gloriosa Nación, frase extraída de la versión original del Himno Nacional Argentino.

Se estrenó para el público el 10 de marzo de 1928, en el Teatro Nacional Cervantes, y estuvo en cartel dos años, hasta la llegada del primer film hablado. Sí, claro, la película era muda.

Póster para la versión internacional
Publicidad del estreno de la película con su nombre para América del Sur

Todas las copias de Una nueva y gloriosa Nación desaparecieron. Pero ya sabemos que Belgrano es inmortal. Y también sus películas

En el año 2010, Andrea Cuarterolo, una investigadora de la Universidad de Buenos Aires, encontró dos copias de la película en la Cinemateca Alemana de Berlín y en la Cinemateca del Friuli en Gemona.

El cine argentino fue vanguardista en muchos aspectos y hay decenas de íconos en este ámbito: desde directores hasta productores, pasando por actrices y actores de calidad internacional. Pero fue Julián de Ajuria el único cineasta que llevó al general Manuel Belgrano hasta Hollywood.

El picnic paneuropeo

Cuando era chica me confundía siempre a las dos Alemanias, simplemente porque no entendía cómo la Alemania comunista llevaba en su título la palabra democrática. Pensaba en democracia y decía “debe ser la Alemania occidental”. Pero no.

A partir  1990 ya no tuve que preocuparme por recordar los nombres de los dos países porque por fin, después de cuarenta años, Alemania volvió a ser una sola.

El proceso de reunificación tuvo su puntapié inicial el 9 de noviembre de 1989 cuando cayó el muro que dividía a Berlín en dos. Fue parte de la estrategia de flexibilización y apertura política (Perestroika) y económica (Glasnot) que implementó el gobierno de Mijaíl Gorbachov, líder de la URSS. El comunismo era un enfermo terminal, conectado a la vida sólo por un cable que el propio Gorbachov desconectó. Pero hacía tiempo ya que estaba en estado vegetativo irreversible.

El comienzo de apertura de la URSS fue la primera ficha del dominó. Todas las experiencias comunistas atrapadas detrás de la cortina de hierro fueron cayendo una a una.

Pero hubo un hecho en particular, dentro de uno de los países satélites de la URSS, que provocó la inmediata caída del Muro de Berlín.

A principios de 1989, el primer ministro húngaro, Miklos Nemeth, comenzó a desmantelar el sistema de protección de fronteras de su país. Ante la “flexibilidad” del paso a otros países, en el verano de aquel año, cientos de turistas de Alemania del este viajaron a Hungría con la esperanza de poder huir a Austria.

Las autoridades húngaras y austríacas propiciaron un picnic entre los dos países, como muestra de buena vecindad, para el 19 de agosto. La idea era abrir la frontera durante tres horas; cortarían el alambre de púas en las cercanías de la localidad de Soprón, Hungría.

No fueron los húngaros los interesados solamente. Ese día acamparon alrededor de 600 alemanes para aprovechar el picnic y huir hacia el oeste. Lo interesante fue que la policía húngara no resistió el paso de las personas, no las detuvieron.

Pero, luego de ese día, aunque la frontera volvió a cerrarse, los alemanes no volvieron a su país sino que intentaron seguir pasando. Hasta que la noche entre el 21 y 22 de agosto, un hombre de 36 años llamado Kurt Werner-Schulz, que intentaba huir hacia Austria, fue asesinado.

Ante el aluvión de alemanes tratando de salir de su país, el primer ministro de Hungría,  Nemeth, voló a Berlín a encontrarse con Helmut Kohl, su par de Alemania Federal, y le informó que en septiembre abriría la frontera definitivamente. Por supuesto, Moscú estaba al tanto y avalaba.

El 11 de septiembre de 1989, cuando Hungría abrió sus fronteras, unos treinta mil alemanes estaban haciendo fila para huir de Alemania del este. El gobierno de la República Democrática de Alemania trató de impedir el éxodo de sus ciudadanos hacia Hungría pero fue imposible.

El entusiasmo era imparable. La puerta de salida se había abierto y había entrado la esperanza. Durante dos meses, los ciudadanos alemanes se levantaron en diferentes protestas que finalmente terminaron con la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre.

El 4 de octubre de 1990, el día después de la entrada en vigencia de la unificación de Alemania, Helmut Kohl declaró: «Fue en Hungría en donde tiraron la primera piedra del Muro de Berlín«

El esposo de Dorothy Phillips

De mi paso por el colegio primario lo que más recuerdo es a la maestra de arte de quinto grado. No era mi materia preferida (a los 46 años sigo dibujando con nivel de desarrollo de niños de 10 años) pero la profesora Liliana fue muy importante.

Muchas veces, en lugar de dar clases, dejaba los acrílicos de lado, colgaba los pinceles y nos leía un cuento. No se me ocurre mayor acto de amor por la docencia que ese. Entender cuándo es momento de dejar lo académico para hacer crecer a los chicos desde lo espiritual.

Me acuerdo especialmente de dos cuentos. Uno de Elsa Bornemann, Pubrecitu, el Cucudrilu, y uno llamado El almohadón de plumas, de Horacio Quiroga. ¿Cómo olvidar a Horacio Quiroga, autor de aquel cuento que me dejó perpleja por años? Claro, yo tenía 10 y el horror de ese texto me persiguió por mucho tiempo (no tanto como haber visto la película It a los 16 años. Eso fue peor). El caso es que Liliana inició mi curiosidad por Horacio Quiroga.

Leyendo sobre la vida de este escritor descubrí algo que me pareció encantador: era un fanático del cine. Y, tal vez, era más fácil ser admirador del cine en aquella época en la que aún todo asombraba. Hablamos de los primeros años del siglo XX, cuando Quiroga, en parte como sustento y en parte por placer, comenzó a escribir crítica de cine en diferentes medios.

Sus primeros artículos son de 1918 y se publicaron en la revista Caras y Caretas. A lo largo de la década del 20 siguió publicándolos en La Nación, El Hogar, Mundo Argentino y Atlántida.

Es importante aclarar que Argentina fue pionera en la cuestión cine. En 1896 se realizó la primera exhibición de una película en los Estados Unidos y, ese mismo año también, se proyectó por primera vez un film en Buenos Aires. En 1900 se inauguró el Salón Nacional (en Maipú entre Corrientes y Lavalle), que fue la primera sala dedicada exclusivamente a la proyección de cine, con capacidad para 250 personas. Sí, leyeron bien, en 1900.

Asimismo, la producción nacional también fue pionera. Se considera que El fusilamiento de Dorrego, del director Mario Gallo, fue el puntapié inicial para esta industria. Cómo si fuera poco, en 1917, Quirino Cristiani realizó el primer largometraje de dibujos animados llamado El Apóstol (que era una sátira sobre Hipólito Yrigoyen).

No es de extrañar entonces que, siendo tan precoz el desarrollo del mundo del cine en Argentina, Quiroga se hubiera convertido en uno de los primeros críticos.

¿Cómo no iba a estar maravillado este hombre, nacido en 1878, si el siglo XX lo recibía con la imagen en movimiento? Y mejor aún: la imagen contaba historias, relatos como los que él escribía.

Si bien varios de sus colegas consideraban al incipiente cine como un apéndice natural de la literatura, Quiroga entendía a este nuevo arte como autónomo.

En una entrevista de 1927, el autor contó por qué prefería el cine al teatro: El teatro es la simulación de la vida, real o irreal, que se lleva a cabo entre lienzos de papel (…) (el cine) llega a la verdad del escenario, a la sobriedad de la expresión, calidad por excelencia del cine como arte interpretativo.

Pero lo que tenía embelesado al escritor era el cine de Hollywood. Especialmente las estrellas. En un artículo publicado en la revista El Hogar, el 27 de septiembre de 1918, habló un poco de esta fascinación por las mujeres de la pantalla: Porque no debe olvidarse que contadísimas veces en la vida nos es dado ver tan de cerca a una mujer como en la pantalla. Y no sólo las actrices sino la relación entre hombres y mujeres a través del acto más íntimo que pueda haber entre dos personas y que el cine, desde el comienzo, se animó a mostrarlo: el beso.

Si algún puritano se escandalizaba con la exhibición de besos en el cine Quiroga redoblaba la apuesta y escribía al respecto: Todos gustan, admiran y propician este feliz hallazgo del arte de la sombra, este íntimo, estrecho, infinito e indefinible beso final, a que la sala entera suele responder con un hondo suspiro.

Los temas que se trataban en sus artículos no sólo tenían que ver con el argumento de la película sino, muy especialmente, con el trabajo de los actores: las interpretaciones, los roles, los gestos. La escenografía y la estética de los films no quedaban fuera de sus notas. Por ejemplo, una de las críticas que le hacía al cine argentino era la falta de realismo.

Horacio Quiroga no se detuvo en los artículos. Escribió cuatro cuentos relacionados con el cine. Miss Dorothy Phillips, mi esposa (1919) en el que su protagonista, Guillermo Grant, se enamora de una actriz de Hollywood llamada Dorothy Phillips. Grant vuelve a aparecer en otros dos cuentos: El espectro (1921) y El vampiro (1927). El cuarto texto sobre cine fue El puritano (1926).

La exaltación de Quiroga por el cine comienza a decaer hacia fines de los años 20, cuando llegó la novedad: las películas eran habladas. El cine mudo, tan joven, había muerto. Y era el misterio de lo mudo lo que, tal vez, más a traía al autor. De todas maneras, jamás dejó de ver películas. Su última esposa, María Elena Bravo, contó que cuando vivían en Buenos Aires iban todos los días al cine.

Si buscan los artículos que escribió Horacio Quiroga como crítico de cine no los van a encontrar con ese nombre. Es que todos fueron escritos con un pseudónimo: El esposo de D. Ph. Ni más ni menos que el esposo de Dorothy Phillips.

Ain’t I a woman?

Hace un año y medio conocí el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana en Washington. Tal vez, uno de los museos más lindos que he visitado en mi vida.

Me recomendaron comenzar el recorrido por el último piso, dedicado a la música afroamericana. Por supuesto, la historia del blues, del jazz, del soul, del rock, del funk, del disco, del hip hop y del rap estaban allí. Y sí, todo fue creado por afroamericanos. Desde la guitarra de Prince hasta el Cadillac de Chuck Berry. Desde la ropa de Josephine Baker hasta la trompeta de Louis Armstrong.

Contarles la experiencia en ese museo nos llevaría un posteo entero, así que voy a atenerme a lo que quería contarles.

Después de recorrer todos los pisos (música, cultura, literatura, deporte), emocionada y fascinada, fui al subsuelo. Estaba segura de que nada iba a conmocionarme como lo que ya había visto. Pero me equivoqué.

Allí arrancaba la historia de los primeros africanos que llegaron como esclavos hace 400 años, en agosto de 1619. Uno va subiendo desde el cuarto subsuelo hacia la planta baja y la historia de esos cuatrocientos años va acompañada por la arquitectura del museo, subiendo por rampas llenas de vitrinas, posters, cuadros y maquetas hasta llegar al siglo XXI cuando el grito final anuncia Black Lives Matter.

Y allí también fue donde vi, entre otras mujeres afroamericanas hechas de coraje y valentía, a Soujourner Truth.

Sus padres la llamaron Isabelle cuando nació en 1797, a unos 150 kilómetros de Nueva York, en una familia de esclavos. Por supuesto, su destino era ser esclava y no estaba exenta de ser vendida (los niños eran vendidos al igual que los adultos).

Cuando cumplió nueve años fue separada de sus padres y comenzó a trabajar con su nuevo dueño, John Neely, quien la golpeaba muy frecuentemente. Hacia 1815, con 18 años y trabajando con la familia de John Dumont, en Nueva York, se enamoró de un esclavo del que sólo conocemos el nombre: Robert. Pero el dueño de Robert, Charles Cation, le prohibió ver a Isabelle. Aunque ya sabemos, como dice la canción, que el amor es más fuerte (¡Ay! ¡Sí! Qué cursi…) buscaron la manera de encontrarse. Hasta que Cation los atrapó y golpeó tanto a Robert que un tiempo después murió a causa de esos golpes.

Ese mismo año, Belle, como la llamaban, tuvo a su primera hija, Diana. Nunca se supo si fue producto de su amor con Robert o de alguna relación no consentida con su dueño, algo más que habitual entre los amos y sus esclavos. Ser esclavo no era sólo trabajo forzoso, era ser humano convertido en propiedad. En cuerpo. Pero no en alma. Y para muchos valientes, como Isabelle, tampoco en mente.

Luego de la relación con Robert, Isabelle se casó con el esclavo Thomas, con quien tuvo cuatro hijos.

El estado de Nueva York fue uno de los primeros en abolir la esclavitud (formalmente en 1827) pero, un año antes, en 1826, Isabelle tomó coraje, y se escapó llevándose a su quinta hija, Sophia. Consiguió trabajo como mucama en la casa de la familia Van Wagenen quienes la ayudaron “comprándola” a la familia Dumont (la última familia a la que perteneció) por veinte dólares. Sus otros hijos (menos Diana que había muerto muy pequeña) quedaron en la casa de su ex dueño. Pero Peter, de tan sólo cinco años, fue vendido a Alabama (estado del sur en donde la esclavitud era legal). Con la ayuda de la familia Van Wagenen, Isabelle demandó a su antiguo dueño por haber vendido a su hijo de manera ilegal. Y ganó. Fue la primera mujer negra en ganarle un juicio a un hombre blanco. Su hijo fue restituido.

Entre los años 1839 y 1843, esta ex esclava se inclinó por la religión y fue en este ámbito en donde desarrolló su talento para hablar en público. Comenzó a dar discursos religiosos con el reformista religioso Elijah Pierson.

Se mudó a la ciudad de Nueva York y, en 1843, se cambió formalmente el nombre a Sojourner Truth (que en inglés significa peregrina de la verdad). Se unió a una asociación creada por abolicionistas, entre ellos el famoso escritor y también ex esclavo Frederick Douglass.

En 1850, con la ayuda de William Lloy Garrison, uno de los integrantes de esta asociación, publicó un libro llamado La narrativa de Sojourner Truth: Una esclava del Norte. (Si les interesa, puede conseguirse en Amazon)

Pero no se detuvo en luchar por el abolicionismo. Ella, mejor que nadie sabía, que peor que ser esclavo era ser esclavo y mujer.

Si las mujeres quieren derechos, ¿por qué no los toman en lugar de hablar de ellos?. Esto opinaba Sojourner. Y se dedicó a hacer además de hablar. En 1851 asistió a la Convención sobre los Derechos de la Mujer, en Ohio. Sí, estamos hablando de ¡mitad del siglo XIX! Allí pronunció un discurso que luego se convertiría en emblema de las luchas femeninas, llamado Ain’t I a woman? (¿No soy yo una mujer?). Dos años más tarde fue convocada por la sufragista Harriet Beecher Stowe (autora de la obra famosa mundialmente La cabaña del tío Tom) para participar en otra convención, esta vez para pedir por el derecho a voto.

Durante la Guerra de Secesión (1861-1865), Sojourner se ocupó de alistar jóvenes para el ejército de la Unión, ayudó a esclavos a escapar y a conseguir suministros para el ejército. Después de la guerra, fue invitada a la Casa Blanca a conocer al presidente Abraham Lincoln. Años más tarde también conoció al presidente Ullysses Grant y hasta trabajó en la campaña de re elección.

En 1865, noventa años antes de que Rosa Parks se negara a cederle el asiento a un hombre blanco, Sojourner se subió a un tranvía, en Washington (al que no podía subir por ser negra) y el conductor la arrojó del vehículo provocándole heridas. Sojourner, una vez más, le inició una demanda a un hombre blanco y ganó.

Truth siguió trabajando en temas relacionados con la esclavitud,  especialmente en el National Freedman’s Relief Association, que era una especie de campo de refugiados de ex esclavos, en donde ayudaba en el hospital y se ocupaba, también, de conseguir trabajo para que se insertaran en la sociedad los esclavos liberados.

Nunca dejó de luchar por los derechos de las mujeres. Especialmente el derecho a voto. En 1871, fue una de las primeras mujeres en votar en Michigan, estado al que se mudó y donde pasó los últimos días de vida.

Murió en 1883, a la edad de 86 años.

En el año 2009, se convirtió en la primera mujer afro americana en tener un busto en  el Capitolio y en el 2014 el Instituto Smithsoniano la incluyó en la lista de los Cien Americanos más influyentes de la historia.

Entendió que la mujer, sin importar la raza, la religión o la clase social, debía luchar por sus derechos. Y así lo expresó: Hay un gran revuelo acerca de los hombres negros consiguiendo sus derechos, pero ni una sola palabra sobre las mujeres de color. Pero si los hombres negros consiguen sus derechos y las mujeres de color no, verá… Los hombres de color se convertirán en amos de las mujeres y estaremos tan mal como antes.

No voy a ser el pie de página de nadie. Martha Gellhorn.

Tal vez muchos de ustedes la conozcan. Yo, debo confesar, la conocí cuando HBO estrenó la película Hemingway & Gellhorn. Y se convirtió en una de mis mujeres preferidas de la historia. Aunque el film es entretenido (ayuda que Hemingway fuera interpretado por Clive Owen) la realidad es que no le hace justicia a la vida fecunda de Martha Gellhorn.

Nació en St. Louis, Missouri, el 8 de noviembre de 1908, hija de un matrimonio poco convencional para la época: un ginecólogo y una sufragista. Su madre la llevaba desde pequeña a manifestaciones a favor del voto femenino.  De ellos heredó la pasión por viajar, su rebeldía y su determinación por vivir la vida plenamente.

Su idea primaria fue dedicarse a la literatura, pero antes de graduarse en el Bryn Mawr College, en Filadelfia, abandonó los estudios para consagrarse al periodismo. El sueño comenzó a hacerse realidad a fines de los años 20 cuando aparecieron sus primeros artículos en The New Republic. 

Llegado el año 1930, en un contexto de depresión en los Estados Unidos (que más tarde se extendería al mundo entero), Martha viajó a Francia donde se dedicó a escribir para la agencia United Press International de París. Los dos años que vivió en Francia fue activista en un movimiento pacifista y esa experiencia quedó plasmada en su primer libro, del año 1934, llamado What Mad Pursuit.

Al volver a los Estados Unidos fue contratada por un organismo gubernamental creado por el presidente Roosevelt, la F.E.R.A. (Administración Federal de Ayuda de Emergencia), como investigadora de campo. Su trabajo consistía en viajar y reportar los efectos de la depresión en distintas partes del país.

Allí tuvo la oportunidad de trabajar con Dorothea Lange, la famosa fotógrafa de la Gran Depresión. Ambas fueron pioneras y accedieron a lugares a donde las mujeres no llegaban en aquella época. La osadía de Gellhorn llamó la atención de Eleanor Roosevelt (esposa del presidente Franklin Roosevelt), quién quiso conocerla y se hicieron amigas de por vida.

Todo lo que vivió en esta etapa de su vida lo contó en un libro de historias cortas publicado en 1936, llamado The trouble I’ve seen.

Ese mismo año, en una fiesta navideña en Key West, conoció a Ernst Hemingway, quién, a pesar de estar casado y con tres hijos, no dejaba de pensar en Martha. Era una mujer muy distinta a todas las que había conocido. Ambos coincidieron en un viaje a España para reportar la Guerra Civil Española y la participación de las Brigadas Internacionales.

Martha describió los horrores de los bombardeos y la muerte en Madrid y envió sus notas a la revista Collier’s. Para su sorpresa, la contrataron. Así se convirtió en corresponsal de guerra. Una mujer corresponsal de guerra. No abundaban en los años 30.

En sus artículos hacía hincapié en la vida diaria en la guerra, no en las batallas. Ella se enfocaba en las madres que cuidaban a sus hijos, en los huérfanos, en como se vivía el día a día en medio del fuego y los bombardeos. En una carta a Eleanor Roosevelt, Martha escribió su experiencia: Este país es demasiado bello como para que los fascistas lo hagan suyo. Ya han convertido Alemania, Italia y Austria en algo tan repugnante que incluso el paisaje es feo.

España fue importante también porque fue allí donde comenzó un romance con Hemingway. Además de la Guerra Civil Española, Martha viajó por Europa cubriendo eventos políticos importantísimos como el ascenso de Hitler. Estuvo en Finlandia, Hong Kong, Checoslovaquia, Burma, Singapur y Gran Bretaña. Siempre detrás de las noticias.

Su relación con Hemingway fue afianzándose pero ella nunca permitió que el romance interfiriera en su carrera. Se casaron en 1940, luego del divorcio de Hemingway de su segunda mujer. Se fueron a vivir a Cuba, a una finca en La Habana llamada Finca Vigía. 

Fue en ese país que Hemingway terminó de escribir una de sus novelas más conocidas, dedicada a su inspiración, Martha Gellhorn: Por quién doblan las campanas.

Juntos cubrieron la Segunda Guerra Mundial y llegaron a entrevistar a personajes como Chiang Kai-Shek y  Ho Chi Minh.

Desde 1943 se separaron de hecho por los viajes de corresponsal que cada uno tenía por su lado. En 1945 Martha le pidió el divorcio. No voy a ser el pie de página en la vida de nadie, fue la sentencia de Gellhorn. Fuera de esto, nunca habló en público sobre su romance y matrimonio con el escritor.

Durante la Segunda Guerra Mundial cubrió el bombardeo nazi a Londres y el desembarco en Normandía desde un barco hospital y desde las playas de Omaha. Tantos frentes de batalla, muerte, desolación, ciudades desintegradas por bombas, familias partidas, huérfanos. Creyó haberlo visto todo, pero no imaginaba que estaba por descubrir el mayor horror que presenciaría en su vida.

Martha llego al campo de concentración de Dachau , el 7 de mayo de 1945, el día que se rindió Alemania. El espectáculo siniestro la atravesó como una bala. Su imaginación no podría haber previsto la realidad que le estallaba en la cara. E hizo lo que pudo, lo que sabía: escribir. 

Detrás del alambrado y de la cerca eléctrica los esqueletos se sentaban al sol a sacarse piojos (…) Ellos no tenían rostro ni edad; ellos lucían todos iguales, parecido a nada de lo que pueden ver en sus vidas, si tienen suerte. (…) En su felicidad por la libertad, muchos prisioneros corrían hacia las cercas y morían electrificados. Estaban aquellos que morían de alegría, porque el esfuerzo de la felicidad era mayor a lo que sus cuerpos podían soportar. Estaban también los que morían por comer, porque ahora que tenían comida, comían hasta saciarse. No tengo palabras para describir a los hombres que han sobrevivido a este horror por años…”

Más tarde confesaría que hubo dos momentos en los que perdió la fe en la humanidad: en la Guerra Civil Española y al ver el campo de Dachau.

En 1949 adoptó un niño en un orfanato italiano. George Alexander Gellhorn, su único hijo. Cinco años después, en 1954,  se casó con un ex editor de la revista Times, Tom Mathews y se estableció en Londres. Aunque se separó de él en 1963, ella nunca abandonó Londres como su lugar de residencia. Como Martha era muy cuidadosa de su vida privada, con respecto a su hijo hay varias versiones y no pude confirmar ninguna. Algunas versiones dicen que George fue su único hijo adoptado. Otras dicen que además de George tuvo un hijo, Sandy, con Tom Matthews. Una tercera versión dice que a George le decían Sandy y es un solo niño. A mi entender, esta situación no es de relevancia acá porque lo que nos compete es lo que hizo profesionalmente. Ni sus hijos ni sus amantes ni su vida privada.

Su carrera continuó, investigando y reportando para distintos medios los conflictos internacionales más relevantes: la división de Corea, el levantamiento de Java y el juicio a los jerarcas nazis en Nüremberg. A fines de los años sesenta había decidido dedicarse a las novelas y dejar el periodismo, pero los conflictos del mundo torcieron su espíritu cuando estalló la guerra en Vietnam.

Además de reportar Vietnam para el Atlantic Monthly, relató la Guerra de los Seis Días y fue corresponsal en Nicaragua y El Salvador. A los  81 años, en 1989, voló a Panamá a cubrir la invasión de Estados Unidos a ese país centroamericano. Sólo desistió de participar de la guerra en Bosnia, en los años noventa, aduciendo que ya había pasado los 80 años y no era ágil. Después de una vida observando la guerra, considero que ésta es una enfermedad endémica, y que los gobiernos son sus portadores.

En febrero de 1998, acorralada por un cáncer, la mujer que se enfrentó a todo no iba a permitir que una enfermedad la doblegara. Tan decidida y pragmática como fue su existencia fue su muerte. Tomó un cocktail de pastillas que terminó con los dolores y con su vida.

Dejó una veintena de libros, entre crónicas, biografías y novelas, en las que se puede apreciar, en primera persona, a una mujer que no desperdició un solo segundo de su paso por este planeta.

Bill Buford, editor de la revista The New Yorker, dijo sobre Martha: “Leer a Martha por primera vez es una experiencia asombrosa. No es una cronista, ni periodista ni novelista. Es todo eso junto. Y una de las más elocuentes testigos del siglo XX.”

No. Nosotros no encendimos el fuego

Cuando manejo me es indispensable la música. Manejo desde los 16 años. Al principio eran la radio y los casetes. Después, la radio y los cd. Ahora es la radio y Spotify más la música que tengo cargada en el teléfono celular.

Pero Spotify me da la alegría de poder escuchar playlist y encontrarme con canciones que hacía mucho tiempo que no escuchaba.

El otro día encontré una playlist que se llamaba algo así como Road Trip Songs. La escuché. De pronto apareció We didn´t start de fire de Billy Joel. La canté entera y pensé en la letra. Desde que salió la canción, en 1989, precisamente cuando cumplí 16 años y empecé a manejar, me gustó porque era la Guerra Fría con música. Y la Guerra Fría fue uno de mis temas preferidos de la historia desde que tengo uso de razón. Cabe aclarar que nací en parte de ese período, por lo tanto, muchos de los que se nombran en la canción no los conocí por libros de historia sino por titulares en los diarios.

Se me ocurrió que podía desmenuzarla y contarles, renglón por renglón, quiénes son los personajes o los eventos que nombra Joel, tratando de demostrar que su generación no fue la que incendió todo.

Harry Truman, Doris Day, Red China, Johnnie Ray. Harry Truman: fue el trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, entre 1945 y 1953 (asumió al morir Franklin D. Roosevelt); fue el presidente al mando cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial. Doris Day: actriz y cantante norteamericana. Red China: se refiere a la Revolución que dio inicio a la República Popular China en 1949 con Mao Zedong. Por la revolución comunista es que la canción dice Red China: China roja. Johnnie Ray: músico y pianista norteamericano que muchos consideran como precursor del rock ‘n’ roll.


South Pacific, Walter Winchell, Joe DiMaggio. South Pacific: se refiere a una obra de Broadway llamada así, interpretada por Martha Wrigth y George Britton. Fue estrenada en 1949. Walter Winchell: fue un periodista al que se considera el creador de la “columna de sociedad” en los diarios norteamericanos. Como las columnas devinieron en chismes  bien podríamos decir fue el primer chimentero. Joe DiMaggio: jugador de béisbol de los New York Yankees. Además de poseer el récord de 56 partidos consecutivos con hit fue marido de Marilyn Monroe. Atención: no es la primera vez que aparece su nombre en una canción. Al final de Mrs. Robinson de Simon & Garfunkel pueden escucharlo.


Joe McCarthy, Richard Nixon, Studebaker, television. Joe McCarthy fueun senador estadounidense por diez años (1927-1957), que propició una “cacería de brujas” buscando comunistas en el país. Richard Nixon: trigesimoséptimo presidente de los Estados Unidos, entre 1969 y 1974, y fue famosa su renuncia debido al caso Watergate. Studebaker: se refiere a la marca de autos que comenzó fabricando vagones en 1852 y se hizo famosa con los autos hasta su cierre en 1963. Television: hace alusión a la aparición del televisor y la masificación de la imagen en el siglo XX.

North Korea, South Korea, Marilyn Monroe. North Korea – South Korea: alude a la division de Corea y la Guerra en tre los dos países ocurrida entre 1950 y 1953.  Marilyn Monroe: ¿Hace falta que explique quién fue Marilyn Monroe?

Rosenbergs, H-Bomb, Sugar Ray, Panmunjom. Rosenbergs: se refiere a la pareja de Ethel y Julius Rosenberg, acusados de espías y ejecutados en la silla eléctrica en 1953 en los Estados Unidos. H-Bomb: es la forma de nombrar a la bomba de hidrógeno probada por primera vez en 1952 en un atolón del océano Pacífico. Sugar Ray: se refiere a Sugar Ray Robinson, campeón estadounidense de boxeo en pesos medio y wélter. Panmunjom: es una aldea en el límite entre Corea del Norte y Corea del Sur que sirvió de lugar para las negociaciones por el fin de la guerra en 1953.


Brando, The King and I, and The Catcher in the Rye. Brando: es Marlon Brando y, al igual que Marilyn en una oración anterior: ¿Hace falta contar quién fue? The king and I: se refiere a una película protagonizada por Yul Brynner que también fue obra de Broadway. Tanto la película como la obra se basaron en el libro de Anna Leonowens sobre su vida como institutriz de los hijos del rey de Siam. The catcher in the Rye: es el título en inglés de El guardián entre el centeno, obra cumbre del escritor estadounidense J.D. Salinger.


Eisenhower, vaccine, England’s got a new queen. Eisenhower: fue el presidente trigésimo cuarto de los Estados Unidos y successor de Harry Truman, quien abre esta canción. Vaccine: se refiere a la vacuna contra la poliomielitis, desarrollada por Jonas Salk. England´s got a new queen: hace mención a la coronación de Elizabeth II en 1953.


Marciano, Liberace, Santayana goodbye. Marciano: Rocky Marciano fue campeón de peso pesado enre 1952 y 1956. Liberace: pianista y showman que se destacaba por las excentricidades de su vestuario. Santayana goodbye: George Santayana fue un filósofo español que se crió en los Estados Unidos y murió en 1952.

Josef Stalin, Malenkov, Nasser and Prokofiev. Josef Stalin: líder de la URSS entre 1922 y 1953 cuando falleció. Malenkov: Georgy Malenkov fue el suscesor de Stalin hasta 1955. Nasser: Gamal Abder Nasser fue el segundo presidente de Egipto en 1956. Prokofiev: Sergei Prokofiev fue un pianista ruso que murió en 1953.

Rockefeller, Campanella, Communist Bloc. Rockefeller: la canción puede referirse tanto a Winthrop o Nelson Rockefeller, ambos hijos del magnate John Rockefeller. No sabemos a cuál de los dos. Aún no le preguntamos a Billy. Campanella: Siempre creí que este Campanella era Vito, un pintor italiano residente en Argentina. Pero se trata de Roy Campanella, jugador de béisbol de los Brooklyn Dodgers entre 1948 y 1957. Comunist Bloc: se refiere al bloque de países comunistas, satélites de la URSS.


Roy Cohn, Juan Peron, Toscanini, Dacron. Roy Cohn: fue un abogado norteamericano asesor de Joseph McCarthy (nombrado anteriormente en la canción) que no sólo se ensañó contra los comunistas sino también contra los homosexuales. Juan Perón: el único argentino en la canción. Al igual que Marilyn y Brando (aunque suene rara la comparación): ¿Hay que contar quién fue Juan Parón? Toscanini: Arturo Toscanini fue un director de orquesta italiano que dirigió la Scala de Milán y la Orquesta Filarmónica de New York. Dacron: es la marca de polietileno que sacó al mercado DuPont para la fabricación de ropa.


Dien Bien Phu Falls, Rock Around the Clock. Dien Bien Phu falls: la ciudad de Dien Bien Phu fue la última de Indochina en salir (o caer) del control de Francia en 1954. Esto dio origen a la división de Vietnam del Sur y Vietnam del Norte. Rock around the clock: es una hit de Bill Haley and his Comets. Se considera que esta canción dio origen al rock ‘n’ roll.

Einstein, James Dean, Brooklyn’s got a winning team. Einstein: claramente Einstein hubo uno solo y la canción alude al mismísimo Albert. James Dean: actor norteamericano que sólo actuó en tres películas antes de morir prematuramente en un accidente con su auto y convertirse en ícono. Brooklyn’s got a winnin team: se refiere a un enfrentamiento deportivo (béisbol) entre los Brooklyn Dodgers y los New York Yankees en la final por cinco veces. Luego de ganar cuatro veces los NYY, Brookling ganó la última final de las cinco.


Davy Crockett, Peter Pan, Elvis Presley, Disneyland. Davy Crockett: fue un personaje televisivo furor en 1955. Peter Pan: También en 1955, Peter Pan fue un suceso en Broadway. Elvis Presley: el rey del rock ‘n’ roll. Disneyland: En 1955 se abrió el primer parque de diversiones creado por Walt Disney.


Bardot, Budapest, Alabama, Khrushchev. Bardot: Brigitte Bardot fue una actriz y sex-simbol en los años 50. Budapest: se refiere a la capital de Hungría. En 1956 hubo una revolución en contra del control comunista de la URSS. Alabama: en 1955, Rosa Parks, una mujer afro americana, se negó a cederle su asiento a una persona blanca y fue arrestada. Como consecuencia, al año siguiente, se originó un boicot de buses en Montgomery, Alabama. Khrushchev: Nikita Khrushchev fue un presidente de la URSS entre 1958 y 1964.


Princess Grace, Peyton Place, trouble in the SuezPrincess Grace: la actriz Grace Kelly, reconocida en todo el mundo, dejó su carrera actoral para casarse en 1956 con Rainiero, príncipe de Mónaco. Peyton Place: es el nombre de una novela best seller escrita por Grace Metalious. Trouble in the Suez: se refiere a la crisis del Canal de Suez, cuando Gran Bretaña, Francia e Israel invadieron Egipto por el control del canal.

Little Rock, Pasternak, Mickey Mantle, Kerouac. Little Rock: alude a una escuela en la localidad de Little Rock, Arkansas, en la que pretendían estudiar nueve chicos afroamericanos y el gobernador no quería que entraran por ser una escuela segregada. Los chicos entraron custodiados por una división del ejército por orden de Eisenhower. Pasternak: Boris Pasternak es un escritor ruso creador de la novela Doctor Zhivago. Micky Mantle: jugador de béisbol de los New York Yankees. Kerouac: se refiere al escritor Jack Kerouac, ícono del movimiento Beat.

Sputnik, Chou En-Lai, Bridge on the River Kwai. Sputnik: fue el primer satélite artificial de la Tierra. Lo lanzó la URSS en 1957 dando comienzo a la carrera espacial con los Estados Unidos. Chou En-Lai: primer ministro de China entre 1949 y 1976, promotor de la Coexistencia Pacífica con occidente. Bridge on the river Kwait: se refiere a una película sobre británicos presos en un campo japonés durante la Segunda Guerra Mundial. ¡Cómo olvidar a David Niven!


Lebanon, Charles de Gaulle, California baseball. Lebanon: se refiere a las revueltas en el Líbano en contra de un segundo mandato del presidente Camille Chamoun. Charles de Gaulle: presidente de Francia electo en 1958. California baseball: hace alusión a un episodio en que uno de los grandes equipos de la costa este, los Brooklyn Dodgers, se mudó en 1958 a la costa oeste.


Starkweather homicide, children of thalidomide. Starkweather homicide: Charles Starkweather fue un asesino serial que mató a 11 personas en 1958 y al año siguiente fue ejecutado en la silla eléctrica. Children of Thalidomine: la talidomina fue una droga que se le daba a las mujeres embarazadas para parar las náuseas y que provocó el nacimientode más de cinco mil bebés con problemas de salud.


Buddy Holly, Ben-Hur, space monkey, Mafia. Buddy Holly: fue un joven pionero del rock que murió trágicamente en un accidente aéreo. Ben-Hur: fue una película protagonizada por Charlton Heston ganadora de 11 premios Oscar. Todos la vimos algún Sábado de Super Acción en canal 11. Space-Monkey: se refiere a los vuelos espaciales de prueba que los Estados Unidos hacían mandando monos como tripulantes. Mafia: en 1957, se realizó una de las más grandes reuniones de la mafia en New York. Se cree que asistieron alrededor de cien jefes.


Hula hoops, Castro, Edsel is a no go. Hula hoops: es el juego del hula-hula muy de moda a fines de los 50. Castro: Fidel Castro, líder de la revolución cubana que estalló en 1959. Edsel is a no go: el Edsel fue un auto muy anunciado y esperado de la marca Ford que se suponía iba a ser un gran éxito y tuvo que dejar de fabricarse tres años después.


U2, Syngman Rhee, payola and Kennedy. U2: No tiene nada que ver con Bono y su banda. El U2 es una avión de los Estados Unidos que sobrevoló la URSS con intenciones de espionaje y que fue derribado. Syngman Rhee: fue el primer presidente de Corea del Sur. Payola: se refiere al escándalo de coimas protagonizado por DJs de radios que pasaban rock. Las discográficas les pagaban para pasar sus discos. Kennedy: J.F. Kennedy fue electo presidente de los Estados Unidos en 1960, convirtiéndose en el predidente más joven con 43 años.


Chubby Checker, Psycho, Belgians in the Congo. Chubby Checker: fue un cantante afroamericano que inició la moda de la música Twist. Psycho: se refiere a la película de Alfred Hitchcock Psicosis. Belgians in the Congo: alude a la independencia de Congo en 1960. Desde 1908 era una colonia belga.

Hemingway, Eichmann, Stranger in a Strange Land.  Hemingway: en 1961, el escritor Ernest Hemingway se suicidó a los 61 años. Tenía la misma edad que el siglo XX. Eichman: Adolf Eichman, un oficial nazi escondido en Argentina, fue encontrado y capturado en 1960. A los dos años fue colgado en Israel como pena por sus crímenes de guerra. Stranger in a strange land: es el nombre de la novela de ciencia ficciób, y best seller, del autor Robert Heinlein, publicada en 1961.


Dylan, Berlin, Bay of Pigs Invasion. Dylan: es, efectivamente, Bob Dylan, ícono de la música folk estadounidense. Berlin: se refiere a la construcción del Muro de Berlín que dividió a la ciudad alemana en dos. Bay of Pigs Invasion: la invasión a la Bahía de Cochinos, en Cuba, fue un plan que puso en marcha Kennedy en 1961, aunque fue armado en la presidencia de Eisenhower por la CIA. La invasión fue un fracaso.


Lawrence of Arabia, British Beatlemania. Lawrence of Arabia: es el nombre de la película biográfica sobre la vida del oficial del Ejército británico T.E. Lawrence. Fue protagonizada, e inmortalizado Lawrence, por Peter O’Toole. British Beatlemania: desde ya que no hace falta explicar o contar qué fue la Beatlemanía.

Ole Miss, John Glenn, Liston beats Patterson. Ole Miss: es el nombre con que se conoce a la Universidad de Mississippi que, en 1962, admitió a James Meredith, primer estudiante afromericano. John Glenn: astronauta, fue el primer estadounidense en orbitar la tierra. Liston beats Patterson: se refiere a la pelea entre los boxeadores Sonny Liston vs. Floyd Patterson.


Pope Paul, Malcolm X, British politician sex. Pope Paul: el papa Pablo VI, que presidió el Vaticano entre 1963 y 1978, fue el primer papa en visitar seis continente. Malcom X: en 1965, el líder afroamericano Malcom X fue asesinado. British politician sex: en 1963, el secretario de guerra británico, John Profumo, tuvo que renunciar a su puesto porque se descubrió que tenía un affair con una modelo.


JFK, blown away, what else do I have to say. JF Kennedy fue asesinado. ¿Qué más tengo que decir? ¿Qué más tengo que agregar?

Birth control, Ho Chi Minh, Richard Nixon, back again. Birth control: se refiere a la aparición de la píldora anticonceptiva. Ho Chi Minh: fue el fundador, primer ministro y presidente de Vietnam del Norte. Richard Nixon, back again: Nixon había perdido las elecciones contra Kennedy pero ganó la presidencia en 1968.


Moonshot, Woodstock, Watergate, punk rock: Moon shot. se refiere a la llegada del primer hombre a la luna. Woodstock: fue un mega recital de rock y folk que tuvo lugar en Woodstock en 1969. Watergate: fue un escándalo de espionaje descubierto por dos periodistas y que obligó a Nixon a renunciar. Punk rock: estilo de música que nació en los setenta en la zona industrial de Londres.


Begin, Reagan, Palestine, terror on the airline. Begin: Menachen Begin fue el primer ministro de Israel entre 1977 y 1979. También compartió el Premio Nobel de la Paz con el presidente egipcio Anwar Sadat en 1979. Reagan: Ronald Reagan fue el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. Palestine: Se refiere al estado Palestino y al constante conflicto durante el siglo XX con Israel por el territorio. Terror on the airline: al menos 18 aviones fueron secuestrados entre 1976 y 1982 como actos de terrorismo.

Ayatollah’s in Iran, Russians in Afghanistan. Ayatollah’s in Iran: alude a la revolución iraní que permitió el acceso al poder del Ayatolla Ruhollah Khomeini. Russians in Afghaistan: en 1979 tropas de la URSS invadieron Afghanistan para preservar el comunismo de los rebeldes.


Wheel of Fortune, Sally Ride, heavy metal suicide. Wheel of fortune: se refiere al programa de tv La rueda de la fortuna de gran éxito desde mitad de la década de los 70. Sally Ride: fue una astronauta que se convirtió en la primera mujer estadounidense en el espacio. Heavy metal suicide: Judas Priest y Ozzy Osbourne fueron llevados a juicio porque su música heavy metal inducía al suicidio. Los absolvieron de los cargos que se presentaron en su contra.


Foreign debts, homeless vets, AIDS, Crack, Bernie Goetz. Foreign debts: se refire a la deuda que contrajo los Estados Unidos durante la década de los 80. Homeless vets: durante los 80 se descubrió que muchos de los veteranos de la guerra de Vietnam eran homeless. AIDS: es la sigla en inglés de SIDA, enfermedad contagiosa que tuvo su pico en los 80, cuando aún no se sabía cómo se transmitía. Crack: en los 80 fue furor la venta de crack en los Estados Unidos. Bernie Goetz:  fue un ciudadano que, según él, se defendió en medio del subte de New Yorka contr un hombre afroamericano que quería robarlo. El asaltado no tenia arma alguna y el asaltante puso en riesgo la vida de todos en el subte cuando comenzó a disparar.


Hypodermics on the shores, China’s under martial law. Hypodermics on the shores: jeringas y agujas aparecieron por centenares en las costas de New York y New Jersey, entre 1987 y 1988. China´s on the Martial law: tras las protestas estudiantiles en plaza Tiananmen (Sí, el estudiante que se hizo famoso por pararse él solo delante de un tanque), el gobierno de China declaró la ley marcial para finalizar las protestas.


Rock and Roller Cola Wars, I can’t take it anymore. Hace alusión a la Guerra entre las bebidas colas, Coca Cola y Pepsi, que desembolsaron millones en una guerra publicitaria.

Así llega Billy Joel al final de su canción gritando que ya no aguanta más. Yo tampoco. Este fue el posteo más largo que escribí en mi vida. Al menos ahora, cuando escuchen la canción, van a saber de qué se trata.

La Sociedad Lunar: el Think Tank de la Revolución Industrial.

Entrar a una librería y ver un libro que quiero es una de las cosas que más me tientan en la vida. Eso y chocolate. Si es amargo mucho mejor.

Hace varios meses encontré un mamotreto de Eric Hobsbawm, mi historiador preferido. Era un libro que contenía tres de sus más importantes escritos: La era de la Revolución (1789-1848), La era del Capital (1848-1875) y La era del Imperio (1875-1914).

Lo compré, aún sabiendo que en aquel momento no iba a leerlo. En cambio, sí había leído su libro sobre el siglo XX. Una joya que toda persona a la que le guste la historia debería tener el placer de disfrutar.

Aprovechando los días primaverales decidí comenzar a leer el mamotreto. Me senté al sol, con post it y lápiz negro para marcar y subrayar, y comencé a leerlo.

En el primer capítulo del primer libro cuenta cómo era el mundo previo a la Revolución Francesa. Y, en medio de ese relato, apareció el nombre de la Sociedad Lunar. El nombre me pareció de lo más curioso e investigué para saber de qué se trataba.

Los cambios abruptos ocurridos en los siglos XIX y XX tuvieron su raíz en el siglo XVIII. Se toma a la Revolución Francesa como puntapié inicial de esos cambios. Pero, en realidad, tuvo que existir un caldo de cultivo para que esa Revolución se generara.

Uno de los terrenos fértiles en dónde brotaron las ideas que en la acción llevarían a la toma de la Bastilla fue lo que se conoció como Ilustración.

Si buscamos Ilustración en alguna enciclopedia vamos a encontrar Movimiento filosófico, político, literario y científico que se desarrolló a lo largo del siglo XVIII conocido también como el Siglo de las Luces. Y está bien, eso fue. Pero la característica fundacional de este movimiento fue la racionalidad. El centro dejó de ser lo supersticioso (Dios) y la razón se convirtió en el instrumento que debía bañar todas las áreas de acción del hombre.

Los países comenzaron a buscar el progreso a través de la maximización de recursos y esto sólo podía lograrse con la razón.

Hacia 1780, como bien señala Hobsbawm, (…) todos los gobiernos continentales que aspiraban a una política racional fomentaban el progreso económico y (…) el desarrollo industrial (…). El país con mayor progreso era Inglaterra y fue allí, no casualmente, que se formó la Sociedad Lunar.

En 1765, en Birmingham, Inglaterra, se formó un club llamado el Círculo Lunar. Más tarde se convertiría en Sociedad. ¿De qué se trataba? ¿Qué hacían en este club? El periodista escocés Peter Ritchie-Calder lo definió en un artículo como una de las tertulias más importantes de la historia de la ciencia y tecnología.

Matthew Boulton (ingeniero e inventor asociado a James Watts para fabricar la primera máquina a vapor), William Small (matemático y filósofo) y Erasmus Darwin (Naturalista y abuelo de Charles) tuvieron la idea de juntarse a discutir temas de química, ingeniería y física.

Se juntaban una vez por mes, las noches de luna llena para que la luz de la luna pudiera alumbrar el camino de regreso a sus casas. Por eso la sociedad lunar.  Se llamaban a sí mismos lunáticos. El lugar de reunión habitual era la casa de Boulton y, aunque eran muy selectivos en quiénes podían participar, la sociedad llegó a contar con hasta 14 miembros.

Los integrantes de la Sociedad Lunar fueron importantes para lo que luego se conoció como Revolución Industrial. Muchos de los avances tecnológicos y científicos fueron incubados allí, como en las incubadoras actuales, sólo que en aquella época ¡no tenían rayos láser para jugar! Es por eso qué me animo a decir que eran los Think Tank de la época. ¿Quiénes fueron? Se los presento:

James Watt (inventor, ingeniero mecánico y químico) y Matthew Boulton (industrial) inventaron la máquina de vapor. William Murdoch (ingeniero mecánico e inventor) inventó el motor a vapor de cilindro oscilante y el alumbrado a gas. Joseph Priestley (clérigo disidente, teólogo, filósofo y educador) descubrió el oxígeno. Aunque en este caso hay una disputa con Carl Scheele y Antoine Lavoiser (a quienes se les atribuye este descubrimiento). Priestley fue el primero en aislarlo en forma gaseosa. Richard Lovell Edgeworth (escritor y educador) inventó el tractor oruga. James Keir  (químico y geólogo) inventó una aleación de cobre, hierro y zinc que puede forjarse en frío y caliente. John Whitehurst (relojero y científico) realizó aportes importantes en el área de la geología, creó compases de precisión e inventó el motor de pulsación conocido como bomba de ariete. William Small (físico y profesor de filosofía natural) fue mentor de Thomas Jefferson (tercer presidente de los Estados Unidos).

Y acá tengo que detenerme porque hubo dos integrantes singulares: Erasmus Darwin (médico, naturalista, fisiólogo inventor y poeta) en su trabajo más importante describió la existencia de un pasado en común a toda la vida. Asimismo, en el área medicinal, experimentó con gases y aire para tratar infecciones y realizó experimentos con el galvanismo. Josiah Wedgwood (diseñador y alfarero) padre de la cerámica británica. Estos dos “lunáticos” fueron los abuelos paterno y materno de Charles Darwin.

Se reunían por lo general al mediodía cuando se deleitaban con alguna comida y la tertulia solía extenderse por ocho horas. Si bien cada uno exponía sobre su trabajo, la velada servía también para sembrar ideas para el futuro. Por otra parte, no todo era ciencias. El arte y la literatura, especialmente la poesía, estaban siempre a la orden del día. También recibían invitados. El más famoso fue Benjamin Franklin.

Como ocurrió en todas las épocas de la historia, lo diferente y, especialmente si era científico, comenzó a ser mal visto y preocupante para los detentores del status quo. En 1791, un grupo de irracionales saqueó y quemó la casa de John Priestley (uno de los lugares de reunión) porque creyeron que estaba celebrando un aniversario de la Toma de la Bastilla. Priestley se mudó a los Estados Unidos y la sociedad comenzó a decaer hasta cerrarse definitivamente en 1813.

Por suerte para las generaciones venideras, en última instancia, los irracionales no ganan la partida y las ideas generadas en aquel club florecieron en los siglos XIX y XX.

En 1990, Rachel Waterhouse (escritora, historiadora y promotora de la ciencia) impulsó la reapertura de la Sociedad Lunar. Actualmente funciona en Birmingham, donde nació, y persigue el mismo objetivo que la original: ser una plataforma de lanzamiento hacia el futuro a través de debates de ideas con miembros de todas partes del mundo.

El progreso no puede detenerse.

Conventillos en la ciudad del puerto.

En un viaje a Nueva York con mi familia visitamos Ellis Island. En la isla se levanta el monumento más icónico de la ciudad: la estatua de la libertad. Pero también es el lugar al que llegaban los inmigrantes de todas partes del mundo con una sola posesión en común: esperanza. Horas y días pasaban ahí adentro esperando ser aceptados en la tierra nueva que pretendían que fuera el nuevo hogar para ellos pero, especialmente, para sus descendientes.

En el recorrido por el museo de la inmigración hay una sala con la cartelería de la época ofreciendo pasajes en aquellos barcos que transportaban almas errantes divididas en primera, segunda y tercera clase. Lo que más llamó la atención de mis hijos es que en aquellos años, finales del siglo XIX y principios del XX, los lugares más promocionados eran Nueva York y Buenos Aires. Las dos ciudades más prometedoras de América.

La ciudad de Buenos Aires, entre 1869 y 1904, aumentó su población de 177.000 a 950.000 habitantes, es decir, creció cinco veces en tan sólo 35 años. Esto se debió, mayormente, a la inmigración.

Por supuesto, ni existía AirBnB, ni los inmigrantes llegaban al Río de la Plata con recursos como para comprar o alquilar viviendas dignas. Entonces, ¿dónde vivían? Los que se quedaban en la ciudad (muchos fueron pioneros de colonias en provincias como Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba o Río Negro) no tuvieron más alternativa que vivir en conventillos.

Con la epidemia de la fiebre amarilla de 1871, (pueden ver el posteo sobre este tema) muchas familias que gozaban de buena posición económica y social se retiraron al norte de la provincia de Buenos Aires abandonando sus casas en la ciudad; en general ubicadas en los barrios de San Telmo, Montserrat, La Boca y Barracas.

La vida en los conventillos era dura y siempre me pregunté en qué condiciones viviría esa gente en sus ciudades natales para preferir un conventillo antes que su lugar de origen. Muchas veces la guerra y la pobreza extrema eran las respuestas.

Se llamaban casa de alquiler o inquilinatos, pero fueron conocidos como conventillos por el diminutivo de conventos, ironizando sobre la cantidad de “celdas” que poblaban las casas. Tenían la particularidad de contar con muchas habitaciones, en dos plantas, reunidas alrededor de un patio grande.

En cada habitación vivía una familia entera, llegaban a vivir diez personas, en condiciones de insalubridad y hacinamiento, por supuesto. A esto se sumaba que muchas veces los habitantes también trabajaban allí: planchadoras, costureras, sastres.

El patio, lugar de reunión, estaba poblado por sogas en donde se colgaba la ropa y se cocinaba. En la puerta de cada habitación había un brasero y a la hora de la comida podía llegar a elevarse hasta el cielo el humo de 30 braseros y sus respectivas comidas.

Pero en el patio también se reunían todas las colectividades que vivían allí. Cada una con sus tradiciones y costumbres, sus idiomas y sus creencias, conviviendo y asimilando con lo porteño. Una tarantela mezclándose con un tango o una polka. Los olores de las paellas, las empanadas, el gefilte fishe, el azafrán y el pimentón.

La higiene era todo un tema. Los baños eran escasos y no había cloacas. Bañarse era casi un lujo y debían turnarse. Las enfermedades estaban a la orden del día.

Hacia 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, sólo en la ciudad de Buenos Aires se contaban 12.470 conventillos que albergaban unas 150.000 personas.

Los conventillos tenían diferentes nombres, muchos hacían alusión a la llegada de los inmigrantes: El arca de Noé, Babilonia o El Palomar.

Uno de los más conocidos fue el de la Paloma. Era tan grande que atravesaba la manzana y tenía entrada por las calles Serrano y por Thames (en el actual barrio de Palermo). Se dividía en cuatro cuerpos y llegó a contar con 100 habitaciones.

Pero su fama se debió, fundamentalmente, a que el dramaturgo Alberto Vaccarezza escribió un sainete llamado, precisamente, El conventillo de la Paloma.  La obra se estrenó en 1929, protagonizada por Libertad Lamarque, y llegó a realizar más de mil representaciones. Fue tal el éxito que en 1936 Leopoldo Torres Ríos la llevó al cine.

El tango, música porteña por excelencia, encontró en los conventillos caldo de cultivo para sus letras: mujeres solas con hijos sin padres, hombres abandonados por sus mujeres, inmigrantes que llegaban con una mano adelante y otra atrás, venganzas, muertes, despecho de amantes.

Flor de Fango, de Contursi y Gentile, del año 1917 y es un ejemplo de tangos con historias de conventillo.

Mina que te manyo de hace rato,

perdóname si te bato de que yo te vi nacer.

Tu cuna fue un conventillo

alumbrao a querosén.

Justo a los catorce abriles

te entregaste a la farra, las delicias del gotán.

Te gustaban las alhajas, los vestidos a la moda

y las farras de champán …

Otro tango famoso, Margot, de 1919, de Celedonio Flores con música de Gardel y Razzano,

 Se te embroca desde lejos, pelandrún a abacanada,

que has nacido en la miseria de un convento de arrabal,

porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,

la manera de sentarte, de charlar o estar parada,

o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal…

Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana

A un lujoso reservado del Petit o del Julien;

y tu vieja, pobre vieja, lava toda la semana

pa ´ poder parar la olla con pobreza franciscana

en el triste conventillo alumbrado a querosén.

Los ejemplos son interminables y todos cuentan cómo se vivía en estas casa de inquilinato. Muchos pudieron salir, a fuerza de trabajo, y comprar alguna propiedad o alquilar alguna casa. Otros murieron con la esperanza de que sus hijos pudieran alcanzar lo que ellos no pudieron. Lo cierto es que los conventillos, más allá de todo,fueron la puerta de entrada para los nuevos habitantes de estas tierras.

Quería compartir las fotos que saqué en el museo que se levanta en Ellis Island pero no encontré ninguna. Me parece una gran excusa para volver a Nueva York.

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